En un país donde los movimientos sísmicos forman parte de una realidad constante, las empresas deben contar con protocolos que no solo permitan responder durante una emergencia, sino también evaluar las condiciones de sus instalaciones y garantizar un retorno seguro a las actividades. Según el Centro Sismológico Nacional del Instituto Geofísico del Perú (IGP), hasta junio de 2026 se registraron 379 movimientos sísmicos, lo que evidencia la importancia de mantener medidas de prevención y respuesta.

Evaluación de las instalaciones

Una vez que el personal se encuentre a salvo, la empresa debe activar sus protocolos de evaluación para identificar posibles daños en la infraestructura, como grietas, desprendimientos, fugas, cables expuestos u otras condiciones que puedan representar un riesgo.

Esta revisión permite determinar qué áreas deben ser restringidas y si resulta necesaria la intervención de especialistas antes de autorizar el retorno de los trabajadores.

Retorno progresivo a las actividades

El reinicio de las operaciones debe realizarse de manera gradual y considerando los resultados de la evaluación de las instalaciones.

Antes de permitir el ingreso de los trabajadores, las empresas deben verificar que los espacios se encuentren en condiciones adecuadas y priorizar la atención de aquellos puntos que presenten mayores riesgos. De esta manera, el retorno a las actividades puede realizarse de forma ordenada, reduciendo la posibilidad de nuevos incidentes.

Verificación de los sistemas esenciales

Otro aspecto fundamental consiste en revisar los sistemas necesarios para garantizar la seguridad y continuidad de las operaciones. Entre ellos se encuentran los tableros eléctricos, instalaciones de gas, ascensores, sistemas contra incendios, grupos electrógenos, UPS, equipos de climatización y ventilación, redes de comunicación y centros de datos.

La identificación oportuna de fallas permite adoptar medidas correctivas antes de reanudar completamente las actividades y evita que daños ocasionados por el sismo puedan generar nuevos riesgos.

Comunicación y coordinación durante la contingencia

Las empresas también deben mantener una comunicación clara con los trabajadores respecto de las zonas restringidas, las medidas adoptadas y las condiciones para el retorno.

Asimismo, la coordinación entre las brigadas de emergencia, los responsables de seguridad y los equipos técnicos resulta necesaria para facilitar la evaluación de los daños y agilizar la toma de decisiones.

Seguridad laboral y continuidad del negocio

La atención de una emergencia sísmica no concluye cuando termina el movimiento. La evaluación posterior y la adopción de medidas preventivas son fundamentales para proteger a los trabajadores y reducir las interrupciones en las actividades empresariales.

En ese sentido, las empresas deben priorizar la seguridad del personal, verificar el estado de sus instalaciones y sistemas críticos y asegurar que el retorno a las operaciones se produzca únicamente cuando existan condiciones adecuadas para ello.

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Fuente: Staff de Contadores 360

Fecha: 12/08/2026